La verdadera riqueza no consiste en acumular cosas, sino en llegar a un momento de la vida en el que descubrimos que necesitamos muy poco para sentirnos profundamente agradecidos.




 



No desperdicies el tiempo intentando convencer a todos de quién eres. 

Quienes realmente te conocen no necesitan explicaciones. 

Y quienes han decidido no comprenderte 

difícilmente cambiarán de opinión por más que te esfuerces.