¿ATRAPADOS SIN SALIDA?

“Porque en sus manos están las profundidades de la tierra. Y las alturas de los montes son suyas. De Él es la honra y la gloria”, Salmo 95: 4.

Para reflexión he querido retomar este Salmo, el cual está impreso en la parte posterior de las camisetas que les proporcionaron a los 33 mineros Chilenos  en el momento de su rescate. Estos quedaron atrapados desde  el 5 de Agosto en una  mina durante  69 días, a una profundidad 620 mts en la mina San José, región de Copiapó, desierto de Atacama en Chile y cuyo rescate comenzó el pasado 12 de Octubre, noticia mundialmente de todos conocida. Así mismo en el frente de estas camisetas se lee la frase ¡Gracias Señor!
Con este maravilloso salmo y testimonio de rescate del que todos hemos sido testigos, comprobamos una vez más que en verdad El nos ha tenido en sus manos. Dios ha estado siempre con nosotros, en todo tiempo y momento, especialmente en nuestras angustias, en el mayor de los silencios y en la mayor de las oscuridades de nuestra vida, ahí está El.
Probablemente el temor y la duda causada por una noticia que te dieron, quizá el diagnóstico de una enfermedad terminal,  una nota de embargo, la solicitud de divorci0 de tu pareja o del fallecimiento de un familiar y cualquier otra situación difícil  que haya  oscurecido tu vida, Dios te dice no temas.

Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová (Yavé) tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas. Jos 1:9

Termino esta breve reflexión con esta  expresión que el  jueves 14 después del rescate de los mineros mi  hermano (Roberto G.) transcribía en su Facebook lo siguiente: Gracias Señor porque hoy te vimos, revestido con un humilde uniforme, con un simple casco, bajando y subiendo en una frágil cápsula, a tremendas profundidades de la tierra. Te vimos dando fuerzas, alentando, despejando temores, distrayendo miedos, ¡GRACIAS SEÑOR POR HABER SIDO HOY, EN CHILE, EL MINERO NUMERO 34! (Tati Sorensen)

Dios te bendiga en abundancia.

Autor: Mario Gutierrez

QUE NO TE VUELVA LA LEPRA

Y aconteció que yendo él a Jerusalén, pasaba por medio de Samaria y de Galilea.  Y entrando en una aldea, vinieron a él diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos,  Y alzaron la voz, diciendo: Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros.   Y como él los vio, les dijo: Id, mostraos á los sacerdotes. Y aconteció, que yendo ellos, fueron limpios.  Entonces uno de ellos, como se vio que estaba limpio, volvió, glorificando a Dios a gran voz;  Y postrándose  sobre el rostro a sus pies, dándole gracias: y éste era Samaritano. Y respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpios? ¿Y los nueve dónde están?  ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero?  Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado.

La Lepra es una enfermedad muy cruel porque ataca la piel y los nervios de las personas y por consiguiente su humanidad. En esta época puede ser tratada con medicamentos, más en tiempos bíblicos esto no era posible y la enfermedad se "devoraba" a la persona. Quien la poseía era aislado y marginado totalmente y estas personas convivían entre ellas mismas y solo sobrevivían por el compadecer de sus familiares o de alguna otra persona hasta que morían completamente abandonados.

En el relato anterior, hay  diez leprosos que se encuentra en el camino con Jesús, de lejos le rogaron que tuviera misericordia de ellos, a lo cual Jesús mirándolos les ordenó que se presentaran ante los sacerdotes, y dice la escritura que al ir ellos de camino, fueron limpios. Solo uno de ellos al darse cuenta que había sido sanado, se devolvió a Jesús dando gracias a Dios a toda voz y postrándosele.

Me llama la  atención que Jesús le dijo al que había regresado, que por su fe, se había salvado y debo suponer que los demás quedaron excluidos de esta salvación y por consiguiente de sus sanidad.

No te parece que esta escena tiene mucha coincidencia con nuestra vida.

Cuántos de nosotros  vamos en el caminar enfermos,  aislados,  sin humanidad, mendigando pan, necesitados de afecto y sobre todo infectados por la amargura.

Dime: ¿Cuántas veces te has encontrado con Jesús en el camino?

Estoy seguro que más de alguna vez.

¿Te acuerdas el día que fuiste a un retiro espiritual, la vez que te congregaste, tu asistencia al estudio bíblico, la palabra que te predicaron, la invitación que recibiste para ir al culto o la misa, el mensaje que escuchaste por la radio que tanto te impacto?

Si, ahí te lo encontraste, el obró en ti, te salvo y te sanó. Tienes que regresar y darle la honra y la gloria a El.

Que no te suceda como a los otros nueve de esta historia, no te dejes atrapar por el camino de tu vida, detente, haz un alto, regresa a él. No vaya a ser que no te salves y quizá hasta te vuelva la lepra.

Dios te bendiga abundantemente y que su Espíritu Santo te acompañe siempre.
Lc. 17, 11 – 19

Autor: Mario Gutierrez

El Verdadero Rostro de Jesús









Mira el video. Una recreación en 3D del rostro de Jesús que se encuentra estampado en el Sudario de Turín conocido como sábana santa.

CUANDO DIOS GUARDA SILENCIO, ES PORQUE ESTA TRABAJANDO.

Al ver los israelitas que Moisés tardaba en bajar del monte, fueron a reunirse con Aarón y le dijeron:  Tienes que hacernos dioses que marchen al frente de nosotros, porque a ese Moisés que nos sacó de Egipto, ¡no sabemos qué pudo haberle pasado!

Aarón les respondió: Quítenles a sus mujeres los aretes de oro, y también a sus hijos e hijas, y tráiganmelos. Todos los israelitas se quitaron los aretes de oro que llevaban puestos, y se los llevaron a Aarón, …luego cinceló el oro fundido e hizo un ídolo en forma de becerro. Entonces exclamó el pueblo: "Israel, ¡aquí tienes a tu dios que te sacó de Egipto!"

Cuando Aarón vio esto, construyó un altar enfrente del becerro y anunció: Mañana haremos fiesta en honor del Señor. En efecto, al día siguiente los israelitas madrugaron y presentaron *holocaustos y sacrificios de *comunión. Luego el pueblo se sentó a comer y a beber, y se entregó al desenfreno. Ex. 32 1-6

Reflexión.
Quise traer este relato para poner en reflexión una de las situaciones que prueban la Fe en la vida del cristiano, es la reacción ante el “silencio” de Dios. ¿Qué tan firme somos? (por cierto, el título de la presente, es tomada de la letra del Himno de Victoria)

La escena que acabamos de leer tiene lugar en el monte Sinaí, cuando Moisés ha subido a la cumbre de dicho monte para recibir de parte de Dios el Decálogo (diez mandamientos) y los preceptos que conducirían la actuación de su pueblo. Todo esto acontece después que Israel ha pasado el Mar Rojo, ha sido testigo de los milagros del Maná, las codornices y el agua de la roca.

Moisés, para los Israelitas era no solo su líder, sino más bien la voz de Dios, ya que él transmitía al pueblo todo lo que recibía de Él. Estaban acostumbrados a escuchar esa voz, pero cuando Moisés sube al monte y pasa un periodo de cuarenta días con sus noches, el pueblo comienza a desesperarse debido a ese “silencio” y empieza a buscar desesperadamente una figura palpable, visible, tangible, algo a que aferrarse, y es entonces cuando piden un dios a quien adorar.

A muchos nos pasa exactamente igual: probablemente hemos estado orando y pidiendo por una respuesta a Dios por algún tiempo, buscando quizá un milagro financiero, una sanidad a nuestra enfermedad, a lo mejor el matrimonio está a punto de terminar y la misma necesidad de llenar los vacíos afectivos, nos hace necesitar una respuesta inmediata de parte de Dios.

Pero pasa el tiempo y Dios no responde y es cuando comienza la desesperación y la ansiedad hace que busquemos nuestra propia respuesta. Es ese momento cuando comenzamos a “adorar” la tarjeta de crédito, el alcohol, la pornografía, la infidelidad, el placer, la visita al brujo para que nos sane… etc.

En este momento es cuando nuestra fe es probada, este es el momento de la verdad. Saber que tan firmes somos, que tanto le hemos creído a Dios.

Acaso no hemos sido testigos de los milagros que Dios hace en la vida de muchos.

La  buena noticia es que en esos momentos de silencio de Dios en tu vida es cuando él está preparando su alianza contigo. El está confeccionando ese plan maravilloso, hecho a tu medida y  todas las respuestas que tanto necesitas comenzarán a revelarse ante ti.

Solo tienes que ser firme, creerle a Dios y saber esperar. Aprovecha el silencio de Dios para fortalecer tu fe.

Probablemente estás sin trabajo, o en la sala de un hospital, esperando… ese silencio es el momento, aprovecha para llenarte de Él, lee su palabra, asiste a tu iglesia, busca libros de edificación cristiana, sintoniza programas cristianos  en la radio y la televisión que te permitan alimentarte y déjalo todo a Dios, el te dará la respuesta.

Termino con esto con el versículo 3 del capítulo 2 del libro de Habacuc:

Pues la visión se realizará en el tiempo señalado;  marcha hacia su cumplimiento, y no dejará de cumplirse. Aunque parezca tardar, espérala;  porque sin falta vendrá.

Dios te bendiga en abundancia.

Autor: Mario Gutierrez

AYUDAS O ESTORBAS?


Vinieron los amalecitas y atacaron a Israel en Refidim. Moisés dijo a Josué: «Elígete algunos hombres, y sal mañana a combatir contra Amalec.

Yo me pondré en la cima del monte, con el cayado de Dios en mi mano.» 

Josué cumplió las órdenes de Moisés, y salió a combatir contra Amalec. Mientras tanto, Moisés, Aarón y Jur subieron a la cima del monte. 

Y sucedió que, mientras Moisés tenía alzadas las manos, prevalecía Israel; pero cuando las bajaba, prevalecía Amalec. 

Se le cansaron las manos a Moisés, y entonces ellos tomaron una piedra y se la pusieron debajo; él se sentó sobre ella, mientras Aarón y Jur le sostenían las manos, uno a un lado y otro al otro. Y así resistieron sus manos hasta la puesta del sol. 

Josué derrotó a Amalec y a su pueblo a filo de espada. Ex 17:8-13

Reflexión:

Cuando tengo la oportunidad de leer este pasaje, me hace recordar el papel y la autoridad que Dios ha delegado en muchos hombres. Y quiero referirme especialmente a los pastores, sacerdotes y hermanos en general comprometidos con el evangelio y que tienen bajo su cargo el pastorear el cuerpo de Cristo.


El pueblo escogido por Dios ha sido atacado en gran manera por su gran enemigo, Satanás, representado en esta lectura por los Amalecitas. Y Dios levanta hombres como Moisés para liderar al pueblo y para conducirlo a la victoria. Es aquí en donde ese líder no puede actuar solo y necesita de la ayuda y del compromiso de los hermanos. Es entonces que nuestra iglesia necesita de muchos que hagan el papel de Aaron y de Jur.

El hombre de Dios (Pastores, sacerdotes y laicos comprometidos), necesitan personas con iniciativa, determinación, compromiso y sobre todo fe.

La gran pregunta que me surge en este momento es saber si nosotros ¿somos ese tipo de personas en nuestra iglesia? ¿Estamos apoyando al siervo de Dios? o ¿Estamos entorpeciendo su labor?

Lamento ver como muchos de nuestros líderes espirituales son atacados por el enemigo, y he visto como pastores y sacerdotes por igual caen en las garras del enemigo y cómo el pueblo de Dios, en lugar de orar por ellos para que Dios los levante, los hunde más con sus críticas y burlas.

Mi querido hermano, debes tener en mente que nosotros como pueblo de Dios siempre estaremos en constante lucha. Mientras tanto debemos de mantenernos alertas y ayudar a proteger y en apoyar a nuestros líderes espirituales contra los ataques. El enemigo estará buscando también la manera de destruirlos a ellos por ese papel que Dios les ha encomendado. El enemigo es astuto y también tienen puesta su mirilla en la cabeza del líder apuntándole directamente a la sien. 

No permitas que esto pase, toma hoy la iniciativa y preséntate en tu iglesia, ve adonde está el líder y ofrece tu ayuda al servicio de Dios, colabora y se parte de la lucha y del combate espiritual.

Que Dios nos de sabiduría y fuerza y nos bendiga con poder.

Autor: Mario Gutierrez