Entrando en Barrena

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El término “entrar en barrena” o lo que es lo mismo “caída en barrena” se utiliza en el ámbito de la aviación para referirse al descenso vertical, brusco y rápido de un avión rotando sobre su eje vertical y con el eje longitudinal más o menos inclinado respecto al horizonte. Es una maniobra más bien peligrosa por la dificultad que presenta en salir de ella y puede ser consecuencia de un incidente, como por ejemplo, un fallo en los motores que provoque un descenso brusco de la velocidad y de no corregirse a tiempo, el aparato podría acabar estrellándose.
En la vida pasa igual y muchas personas ante las enseñanzas de Jesús “entrar en barrena”, produciendo que todo el conocimiento adquirido y lo que cada uno se creían en la vida, se venga a pique y se estrelle contra el piso desintegrándose en su totalidad.
Hoy quiero compartir contigo una parábola que puede hacer que cualquiera “entre en barrena”:
“Porque el reino de los cielos es semejante a un hombre, padre de familia, que salió por la mañana a contratar obreros para su viña. Y habiendo convenido con los obreros en un denario al día, los envió a su viña. Saliendo cerca de la hora tercera del día, vio a otros que estaban en la plaza desocupados; y les dijo: Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo. Y ellos fueron. Salió otra vez cerca de las horas sexta y novena, e hizo lo mismo. Y saliendo cerca de la hora undécima, halló a otros que estaban desocupados; y les dijo: ¿Por qué estáis aquí todo el día desocupados? Le dijeron: Porque nadie nos ha contratado. El les dijo: Id también vosotros a la viña, y recibiréis lo que sea justo. Cuando llegó la noche, el señor de la viña dijo a su mayordomo: Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros. Y al venir los que habían ido cerca de la hora undécima, recibieron cada uno un denario. Al venir también los primeros, pensaron que habían de recibir más; pero también ellos recibieron cada uno un denario. Y al recibirlo, murmuraban contra el padre de familia, diciendo: Estos postreros han trabajado una sola hora, y los has hecho iguales a nosotros, que hemos soportado la carga y el calor del día. El, respondiendo, dijo a uno de ellos: Amigo, no te hago agravio; ¿no conviniste conmigo en un denario? Toma lo que es tuyo, y vete; pero quiero dar a este postrero, como a ti. ¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío? ¿O tienes tú envidia, porque yo soy bueno? Así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros; porque muchos son llamados, mas pocos escogidos”. Mat 20:1-16.

Muchos se sorprenden con esta parábola, ya que les parece injusto que se premie de la misma manera a todos, sin tomar en cuenta que algunos llegaron primero junto con sus obras y sus sacrificios. Pues bien, creo que Jesús quiso sacarnos de la mente, que no es por méritos como llegamos al cielo sino que es por gracia, una gracia igual y pareja para todos. Conviene entonces, mirar más de cerca la parábola, pues Jesús establece una comparación, no entre varios trabajadores, sino entre diversos grupos de trabajadores. Cada grupo puede representar un pueblo, una asociación, una clase social o una congregación.  Unos recibieron la Palabra de Dios hace muchos años atrás, otros recién la reciben. Y a lo largo de la historia, Dios llama a los diversos pueblos o personas a que vengan a trabajar a su viña.
Dios llamó a Abraham y le encargó, a él y a sus descendientes, su obra en el mundo. Más tarde, en tiempo de Moisés, mucha gente se juntó a su grupo para salir de Egipto, y lo mismo sucedió en los siglos siguientes.

Los antiguos reivindican constantemente su derecho a ser tratados mejor que los demás, pero la viña no les ha sido encargada en forma exclusiva.

Uno de los mayores obstáculos a la revolución de Jesús es el espíritu de propiedad que se encuentra en los grupos, incluido los religiosos. Los que son herederos de varias generaciones cristianas se creen con derechos y no aceptan que los nuevos cambien las reglas del juego. Y eso no es solo de hoy día, basta con ver en Hechos 22, 22 (la furia de la muchedumbre cuando Pablo habla de ir a los pueblos paganos).

Después de la venida de Cristo, el Evangelio fue llevado a otros pueblos, hasta entonces paganos. Entraron en la Iglesia y formaron la cristiandad. También ellos pensaron que el Reino de Dios y la Iglesia eran cosa suya. El rey de España se llamaba el Rey muy Católico, y mucha gente consideraba que los indios entrarían en el Reino de Dios al mismo tiempo que se sometían al rey de España. 

Hasta nuestros días no han faltado las familias que se extrañan cuando la Iglesia critica sus privilegios y ya no les concede los primeros asientos en el templo. Dicen que la Iglesia los traiciona, porque siempre han pensado que la Iglesia era suya. En la parábola todos son puestos igualdad y reciben el mismo denario la moneda de plata del sueldo diario. ¡Que se alegren por haber sido llamados a trabajar cuando estaban desocupados! Notemos que solamente a los primeros se les determina un sueldo. Es un signo más de que los primeros son los judíos a los que Dios trae la salvación en cumplimiento de un contrato (su alianza con ellos), mientras que los otros son pueblos paganos a los que la salvación llega como don gratuito, ni prometido, ni esperado (Rom 15,8-9).

La frase "salió a contratar trabajadores" nos dice que este hombre salió como había salido el sembrador, tal y como había salido Jesús (Mc 1,38) para traer la salvación a los hombres.

Los primeros se quejaron  diciendo "los considera igual que a nosotros". Posiblemente los obreros de la última hora figuraban originariamente a los pobres, seguidores de Jesús. La sociedad religiosa no les había dado la oportunidad de despertar y de participar en el trabajo de Dios, Los ambientes cómodos no deben escandalizarse si Jesús demuestra tanto aprecio a los pequeños y a los pecadores, "olvidando" a los justos. Tampoco deberán escandalizarse si Dios algún día, les da a éstos, los primeros puestos. Ellos, que desde la primera hora han conocido la Ley y se sintieron obligados a cumplirla, podrían ser pagados de último pero deberían tener el privilegio de haber oído primero la Palabra de salvación y trabajar con orgullo en el Reino para que a los demás, les llegue también la salvación. Se trata simplemente de un tema de compartir y no de ser egoísta. Este parece haber sido el sentido original de la parábola, pero visiblemente Mateo la refiere a otra situación, la de los pueblos paganos que entran a la Iglesia, y nosotros debemos referirla a las masas sin evangelizar que rodean iglesias sin ambición.

Autor: Mario Gutierrez

El trabajo, ¿bendición o maldición?

clip_image002Hay personas que piensan que el trabajo lo hizo Dios como castigo y otras dicen que es una bendición. Si nos referimos a la Biblia en el libro del Génesis encontramos lo siguiente: Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás (Gn. 3:17-19). Para los que dicen que el trabajo es una maldición o castigo tienen razón, ya que por medio de la desobediencia del hombre Dios lo condenó a cultivar la tierra y comer con el sudor de su frente es, decir, por medio de su trabajo. Pero también en el Salmo 128 versículo 2 leemos Cuando comieres del trabajo de tus manos, Bienaventurado serás, y te irá bien”. La palabra Bienaventurado significa afortunado, feliz, dichoso, etc. sinónimos de bendición. De acuerdo a esto para los que afirman que el trabajo es una bendición también están en lo cierto. Entonces ¿Quién tiene la razón? La respuesta la encontramos en el libro del Eclesiastés Asimismo, a todo hombre a quien Dios da riquezas y bienes, y le da también facultad para que coma de ellas, y tome su parte, y goce de su trabajo, esto es don de Dios”. (Ecl. 5:19) No hay cosa mejor para el hombre sino que coma y beba, y que su alma se alegre en su trabajo. También he visto que esto es de la mano de Dios” (Ecl. 2:24). No hay duda quien tiene trabajo es una persona bendecida ya que por medio de éste obtenemos los recursos necesarios para vivir: techo, abrigo, comida, educación, etc. Hoy en día hay miles de personas que han perdido su trabajo y la pasan muy mal y muchos de ellos oran y suplican por encontrar un trabajo. Si tu trabajo no representa para ti una bendición sino un castigo es necesario que des una mirada a tu vida, a tu interior y seguramente descubrirás que hay cosas que quizá están caminando de manera no adecuada y que delante de Dios no son gratas. Ponte a cuentas con Dios, rectifica tu camino y con el favor de Dios todo te irá mejor. Si pones a Dios delante de ti, no dudes, El bendecirá el fruto de tus manos. Dios nos dice en su Palabra Así ha dicho Dios: Reprime del llanto tu voz, y de las lágrimas tus ojos; porque salario hay para tu trabajo, dice Dios, y volverán de la tierra del enemigo. Esperanza hay también para tu porvenir, dice Dios, y los hijos volverán a su propia tierra (Jer. 31:16-17).
Feliz día del trabajo para todos y que Dios te bendiga abundantemente.

Autor: Mario Gutierrez

Resucitando Lázaros

Jn. 11: 1-44
Estaba entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta su hermana… Enviaron, pues, las hermanas para decir a Jesús: Señor, he aquí el que amas está enfermo. Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella. Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba… Vino, pues, Jesús, y halló que hacía ya cuatro días que Lázaro estaba en el sepulcro. Betania estaba cerca de Jerusalén, como a quince estadios; …entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa. Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. Más también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará. Jesús le dijo: Tu hermano resucitará. Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero. Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo… María, cuando llegó a donde estaba Jesús, al verle, se postró a sus pies, diciéndole: Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano. Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió, y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Le dijeron: Señor, ven y ve. Jesús lloró… Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta encima.
Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días. Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios? Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado. Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera! Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir. Reflexión

Lázaro es sinónimo de la Iglesia de nuestro tiempo.
Encontramos Lázaros (iglesias) por todas partes y en todas las formas y tamaños: comunidades, grupos de estudio, células de crecimiento, dirigentes (pastores, sacerdotes y maestros) y feligresía (diáconos, servidores y miembros en general).
También representa nuestra fe y la esperanza.
Dios ama a la Iglesia y a todo lo que en ella hay.
Pero hay un problema.
Parte de la iglesia está enferma y agoniza, a muchos de sus miembros les falta poco para morir (muerte espiritual) sus días están contados.
Dios está cerca pero le sigue dando tiempo a la iglesia para ver si son capaces de superar la prueba por si mismos.
Jesús estaba cerca de Betania, 2.8 km por lo cual en una media hora podía haber llegado, pero decidió quedarse dos días más o sea cuatro días.
Dios nunca llega tarde, llega en el momento cuando más lo necesitamos.
El siempre llega en el momento preciso y justo cuando nuestra fe se ha perdido. Pareciera que llega tarde ya que Lázaro había fallecido, pero si Jesús hubiera llegado antes cuando Lázaro estaba agonizando, con seguridad Jesús lo hubiera sanado, pero este milagro no hubiera sido tan espectacular para la gente que estaba ahí porque ya antes le habían visto hacer sanaciones. Jesús había sanado a otros enfermos, pero resucitar un muerto era una cosa nunca antes vista, era algo sobrenatural. Y era precisamente esto, lo que él les dio a entender a sus discípulos cuando les dijo: “Lázaro ha muerto; y me alegro por vosotros, de no haber estado allí, para que creáis; mas vamos a él”.
Muchas veces se menosprecia la capacidad de Dios.
Cuando nuestra fe es pequeña y cuando pensamos que ya es demasiado tarde y todo está plenamente perdido no creemos que El puede hacer las cosas nuevas, más bien pensamos que nos dará una especie de consolación. Es por ello que Marta no creía que Jesús podía resucitar a su hermano más esperaba otra cosa de él. Nuestra mente es limitada y racional y pensamos que Dios actúa de la misma manera, limitada y racionalmente.
A Dios se le cree a la primera.
Dios no falla, El no miente, El es fiel y constante. Cuando Dios te dice algo debes creerle a la primera, no dudar ni cuestionar nada de sus palabras con razonamientos infértiles. Es así que Martha cree que Jesús resucitará a su hermano después que El le ha dicho firmemente que es la Resurrección y la vida.
Jesús tiene misericordia de nosotros.
El Señor es misericordioso y se compadece de nuestro sufrimiento. Si estamos tristes él se entristece con nosotros. Si algo nos duelo, El se duele con nosotros. El quiere vernos alegres, seguros y confiados.
Jesús se entristece de nuestra condición.
Pero también Jesús llora y se siente triste cuando ve nuestra condición. Cuando el preguntó en donde habían puesto a Lázaro y le mostraron la cueva con una piedra encima, inmediatamente pidió que la quitaran.
Jesús no soporta ver que tan bajo hemos caído o que tan grande es nuestro pesar. Jesús pide a los demás su ayuda para contribuir a realizar el milagro. A él nada le hubiera costado ordenar a la piedra que se apartara, pero prefirió que alguien lo hiciera.
Tener Fe no es fácil pero tampoco imposible.
Cuando Jesús pidió que quitaran la piedra, Marta le dijo al Señor “hiede ya, porque es de cuatro días” La misma Marta que unos minutos antes había afirmado creer, sigue dudando y creyendo que hay cosas que son imposibles.
Pero Jesús ayudará a nuestra fe obrando el milagro. Él le recordó a Marta lo importante que era creer “¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?” El Señor habría dicho esto mismo al padre de aquel joven que estaba poseído por un mal espíritu “Si puedes creer, al que cree todo le es posible”. (Mr. 9:23). Jesús nos enseña que si pedimos con seguridad y confianza, El lo hará.El evangelio de Mat. 7:7-11 dice:
“Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?”.

Para adquirir la fe necesaria hay que hacer dos cosas:
1. Escuchar siempre la Palabra: La fe viene por el oír y el oír la Palabra.
2. Manteniendo la relación y el contacto con todo lo que huela a Cristo. Música, lecturas, conversaciones, acciones, etc.


Que el Señor te bendiga abundantemente.


Autor: Mario Gutierrez

El Honor del Cristiano


El honor es la cualidad moral que obliga al hombre al más estricto cumplimiento de sus deberes consigo mismo y con los demás. El honor es un símbolo de la vida virtuosa y un elemento esencial de la dignidad humana y pertenece al inconsciente colectivo como un valor esencial en el arquetipo del héroe. Si existiera una formulación de un código de honor y actuación para el creyente y este fuera aceptado y practicado universalmente por todo cristiano, pienso que dicho código podría escribirse de la siguiente manera:Amar a Dios sobre todas las cosas, con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente y con todas las fuerzas. (Mr. 12:30).Someterse a la Palabra de Dios, guardándola, respetándola y haciendo de ella un estandarte de vida (1ª. Jn.2:5).
  • Manifestar en todo tiempo y en todo lugar los frutos del espíritu Santo y no siguiendo la naturaleza de pecado que nos caracteriza como seres humanos (Jn. 15:8; Col. 1:10).
  • Mantener la pureza de la vida, sin mancillar la presencia de Dios en nuestro cuerpo con impurezas que nos dañan y que nos contaminan. (1ª Cor. 6:19; 1ª Cor. 3:17; Lv. 15:30-31).
  • Amar al prójimo como a sí mismos, realizando actos en palabras, acciones y obras que impacten su vida de una manera beneficiosa y productiva; haciéndolo todo, como nos gustaría que lo hicieran con nosotros. (Mr. 12:33) (Lc. 6:31).
  • Orar y ayunar por los más débiles y necesitados, pidiendo que sus fuerzas sean elevadas e interceder por aquellos que luchan a diario para que la Palabra de Dios sea predicada en todo tiempo, en toda lengua y toda nación. (Ef. 6:18; Col. 1:9; Mt. 6:18).
  • Pelear la batalla espiritual que se está librando entre el ejército Dios y los demonios de Satanás, evitando así que el enemigo quiera destruir y esclavizar al pueblo de Dios. (1ª Tim. 6:12; Zc. 10:4-5).
Autor: Mario Gutierrez

PROPOSITO DE VIDA

Dice la Biblia: “Si eres profeta, transmite las luces que te son entregadas;" si eres diácono, cumple tu misión; si eres maestro, enseña;" si eres predicador, sé capaz de animar a los demás; si te corresponde la asistencia, da con la mano abierta; si eres dirigente, actúa con dedicación; si ayudas a los que sufren, muéstrate sonriente” Rm. 12:6-8.
Todos tenemos un propósito en la vida que debemos cumplir y debemos aprender a descubrir y hacerlo una realidad. Cada quien puede conocer cuál es ese propósito que Dios tiene para cada uno y para encontrarlo lo primero que debemos hacer es conocer la voluntad de Dios para nuestras vidas. Es necesario que conozcamos como Dios actúa en nosotros y cuáles son los criterios que él quiere que aprendamos y que pongamos en práctica. Una de las formas de conocer esos criterios es leyendo la Biblia. En ella encontramos hombres como Abraham, Moisés y hasta el mismo Jesús, quienes tenían cada uno, un propósito. El propósito de Abraham era el de sentar las bases de la fe y de la obediencia, así mismo ser el patriarca de la promesa. El propósito de Moisés, liberar de la esclavitud al pueblo de Israel. El propósito de Jesús morir crucificado para luego resucitar venciendo la muerte y conseguirnos, a precio sangre, nuestra salvación.
Cada quien tiene un propósito que es único y personal y Dios nos ha dotado de todo lo que necesitamos para cumplirlo. Nosotros fuimos diseñados para hacer lo que Dios tiene planificado para nosotros. Cuando encontramos el propósito de nuestra vida, todo cambia y todo llega a tener sentido. Una vida sin sentido no tiene significado ni esperanza y una vida sin Dios tampoco tiene sentido alguno. Cuando la vida tiene sentido podemos soportar muchas pruebas y cuando no hay sentido las pruebas y la vida misma parecen insoportables. La esperanza es tan esencial en el hombre como el oxigeno y el agua. Tener un propósito y una razón para vivir le da simplicidad a la vida porque es más práctico saber lo que se tiene que hacer y lo que no se debe hacer. De acuerdo al propósito podemos diferenciar y sopesar las cosas esenciales de las no esenciales. Sin sentido y sin propósito somos vulnerables y somos llevados por las circunstancias de la vida. Vivir con propósito nos lleva a vivir un estilo de vida más tranquilo y más práctico, sin complejidades, permitiéndonos que todos nuestros esfuerzos y energías sean canalizados de manera más efectiva. El propósito nos ayuda a prepararnos para la santidad y también para la eternidad.
Viene a mi memoria personas que descubrieron cual era su propósito y al ejecutarlo beneficiaron no solo sus vidas, sino que además, las nuestra. Menciono algunos ejemplos: la imprenta, inventada por Johannes Gutenberg. La bombilla eléctrica o ampolleta, inventada por Thomas Alva Edison. El teléfono, obra de Alexander Graham Bell. El automóvil desarrollado por Henry Ford, quién masificó la producción del mismo (aunque no fue él quien lo inventó). El avión, en 1903, después de grandes esfuerzos por fin los hermanos Wright se mantuvieron en el aire por 12 segundos y a partir de ese momento el desarrollo de aeronaves fue tal que en nuestro tiempo contamos con máquinas altamente sofisticadas, capaces de transportarnos a diferentes lugares del mundo en poco tiempo. Uno de los inventos que es un verdadero icono de nuestra época es el Microchip, inventado en 1959 por Jack Kilby.
Sería muy larga la lista para mencionar a tantas personas que descubrieron cual era su propósito de vida. Seguramente si estas personas se hubieran echado para atrás nuestro mundo sería muy diferente.
Quizá tu propósito en la vida no sea como el de esos hombres que realizaron estos grandiosos proyectos de beneficio para la humanidad, pero lo que sí es seguro, es lo que Dios ha diseñado para ti, lo cual será de gran impacto para la vida de los que te rodean. Quizá el tuyo sea ser el mejor padre o madre para tus hijos, proporcionándoles bienestar, seguridad y confianza para que su vida se desarrolle con plenitud, instruyéndoles en el amor a Dios y el respeto a los demás. Tal vez tu propósito es ser un excelente esposo o esposa para tu pareja, darle el amor, la ayuda, la comprensión y el apoyo para desenvolverse como persona adulta que ama y sirve a Dios y a los demás. O a lo mejor tu propósito de vida es ser un siervo de Dios que busca llevar la esperanza y el consuelo, predicando el perdón la paz y la salvación a los que la necesitan y presentándoles a Jesús a aquellos que no le conocen,  no solo de la proclamación del evangelio, sino que también siendo testigo directo del amor de aquel que te dio la vida dando a conocer tu testimonio de transformación. Con seguridad todas las personas que se ven beneficiadas y bendecidas por tu propósito de vida, serán personas diferentes y estas a su vez seguirán el mismo ejemplo tuyo, creándose un efecto multiplicador que hará, que el mundo en el que vivimos, sea un mundo completamente diferente de cómo hoy lo es. Si no empiezas hoy a ejecutar tu propósito de vida, seguramente que habrán muchas personas que se sentirán tristes y desamparadas, y que morirán sin haberle dado sentido a sus vidas.
Mi propósito en la vida es ser un siervo de Dios y cuando ejerzo ese propósito de vida agrado no solo a Dios sino que también a los que me rodean. El servir a Dios me obliga a buscar la excelencia en todos los papeles o roles que tengo en la vida, como esposo y como padre, como jefe y como subordinado, como amigo y como consejero. Si servimos a Dios servimos a los demás, pero si solo lo hacemos sin mirar a Dios en las personas a quienes servimos, estamos queriendo quedar bien con el hombre y no con Dios. Al escribir estas palabras me considero que estoy sirviéndoles a todo aquellos que las leen y si estas palabras y reflexiones aquí escritas te ayudan a ser una persona diferente y a transformar tu vida a los propósitos de Dios, entonces puedo decir que mi propósito de vida se está cumpliendo.
Que Dios te bendiga abundantemente.

Autor: Mario Gutierrez