Nuestra mejor fragancia.

 
clip_image002Seis días antes de la Pascua fue Jesús a Betania, donde estaba Lázaro, a quien Jesús había resucitado de entre los muertos. Allí lo invitaron a una cena. Marta servía y Lázaro estaba entre los invitados. María, pues, tomó una libra de un perfume muy caro, hecho de nardo puro, le ungió los pies a Jesús y luego se los secó con sus cabellos, mientras la casa se llenaba del olor del perfume. Jn. 12:1-3
El perfume de nardo puro era extraído de las raíces secas de la planta herbácea conocida como nardo. Este era un valioso y fragante aceite que desde el siglo I d.C, se lo importaba directamente desde la India en envases de alabastro. Era un aceite de alto costo, y según el valúo de Judas Iscariote, costaba unos 300 denarios (Jn. 12: 5). Tomemos en cuenta que un denario equivalía al salario diario de un jornalero en esa época. Si tomamos de referencia el salario diario actual de $3.82 que gana un jornalero en el sector cafetalero en El Salvador, los 300 denarios representarían $1,146 (dólares americanos).
María no escatimó en el alto valor de su perfume al derramarlo en los pies de Jesús, ella simplemente hizo lo que su corazón lleno de amor y agradecimiento le dictaba. El Señor había restaurado la vida de maría y le había vuelto la dignidad.
¿Cuántas personas hoy en día han sido restauradas por el amor y la misericordia de Dios y no pueden “derramar” tan siquiera un poco de tiempo para servir y agradar al Señor? Jesús se merece lo mejor de nuestras vidas, nuestra mejor adoración, nuestro mejor esfuerzo.
“Tributen al Señor la gloria que merece su nombre…” Sal 29:2

Que el Señor te bendiga abundantemente.

Autor: Mario Gutierrez




¿APROBADO POR DIOS?

 
clip_image002¿Cómo sabes si el pastor o sacerdote de tu iglesia es un siervo aprobado por Dios?
Dice Jesús: "Cuídense de los falsos profetas. Vienen a ustedes disfrazados de ovejas, pero por dentro son lobos feroces. Por sus frutos los conocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los cardos? Del mismo modo, todo árbol bueno da fruto bueno, pero el árbol malo da fruto malo. Un árbol bueno no puede dar fruto malo, y un árbol malo no puede dar fruto bueno. Todo árbol que no da buen fruto se corta y se arroja al fuego. Así que por sus frutos los conocerán” Mat. 7:15-20
Hoy en día hay muchos que se autoproclaman “siervos de Dios”. Establecen iglesias, fundan congregaciones, piden que se les invite a participar en grupos de crecimiento y de oración solamente para “adueñarse” de ellos, todo con el ánimo de aprovecharse de la “ingenuidad” de las personas y sacar provecho para sí mismos. Entonces, ¿cómo evidenciarlos? En el libro del profeta Ezequiel encontramos los siguiente:
“El Señor me dirigió la palabra: Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza y adviérteles que así dice el Señor omnipotente: ¡Ay de ustedes, pastores de Israel, que tan sólo se cuidan a sí mismos! ¿Acaso los pastores no deben cuidar al rebaño? Ustedes se beben la leche, se visten con la lana, y matan las ovejas más gordas, pero no cuidan del rebaño. No fortalecen a la oveja débil, no cuidan de la enferma, ni curan a la herida; no van por la descarriada ni buscan a la perdida. Al contrario, tratan al rebaño con crueldad y violencia. Por eso las ovejas se han dispersado: ¡por falta de pastor! Por eso están a la merced de las fieras salvajes” Eze. 34:1-5
El siervo verdadero y aprobado por Dios tendrá esta actitud y características:
“Me postré a sus pies para adorarlo. Pero él me dijo: ¡No, cuidado! Soy un siervo como tú y como tus hermanos que se mantienen fieles al testimonio de Jesús. ¡Adora sólo a Dios! El testimonio de Jesús es el espíritu que inspira la profecía" Apo. 19:10
“Y un siervo del Señor no debe andar peleando; más bien, debe ser amable con todos, capaz de enseñar y no propenso a irritarse”. 2Ti. 2:24
“¿Qué busco con esto: ganarme la aprobación humana o la de Dios? ¿Piensan que procuro agradar a los demás? Si yo buscara agradar a otros, no sería siervo de Cristo” Gál. 1:10
“Ciertamente les aseguro que ningún siervo es más que su amo, y ningún mensajero es más que el que lo envió” Jn. 13:16
Pidamos al Señor que mande siervos fieles, sabios y buenos para apacentar el rebaño, porque somos un pueblo numeroso y difícil de llevar.
“Dichoso el siervo cuyo señor, al regresar, lo encuentra cumpliendo con su deber” Lc.12:43
Que el Dios te bendiga abundantemente.

Autor: Mario Gutierrez

SIN MAS DE QUE HABLAR

 
clip_image002“Por tanto, no tienes excusa tú, quienquiera que seas, cuando juzgas a los demás, pues al juzgar a otros te condenas a ti mismo, ya que practicas las mismas cosas. Ahora bien, sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas se basa en la verdad. ¿Piensas entonces que vas a escapar del juicio de Dios, tú que juzgas a otros y sin embargo haces lo mismo que ellos? ¿No ves que desprecias las riquezas de la bondad de Dios, de su tolerancia y de su paciencia, al no reconocer que su bondad quiere llevarte al arrepentimiento? Pero por tu obstinación y por tu corazón empedernido sigues acumulando castigo contra ti mismo para el día de la ira, cuando Dios revelará su justo juicio. Porque Dios "pagará a cada uno según lo que haya hecho". Él dará vida eterna a los que, perseverando en las buenas obras, buscan gloria, honor e inmortalidad. Pero los que por egoísmo rechazan la verdad para aferrarse a la maldad, recibirán el gran castigo de Dios” Rm. 2: 1-8
Estamos en el tiempo de la gracia, no lo desperdicies. Hoy es un buen momento para abrirte a Él, permite que Dios tome el control de tu vida. El traerá la paz que buscas y te hará descansar en su presencia. Las bendiciones te alcanzarán y nunca te sentirás triste y vacío. El levantará tu cabeza y victoria dará a tu casa.
Busquen al Señor mientras se deje encontrar, llámenlo mientras esté cercano” Is. 55:6

Que Dios te bendiga abundantemente.

Autor: Mario Gutierrez


El Ayuno, una práctica un tanto incomprendida.

 
clip_image002En la actualidad el ayuno es un tema que no muchos conocen a profundidad, más bien, se maneja de manera superficial y su práctica se realiza de igual forma. Por lo que he podido apreciar, no todas las personas que lo practican tienen una idea muy clara al respecto, y es por ello que me he atrevido a reflexionar acerca de dicha materia.. El tema, solo en sí mismo merece muchas páginas de estudio, pero trataré de sintetizarlo de la mejor manera.
Comencemos por reconocer que el hombre es un ser carnal y un ser espiritual, es decir tiene un origen o naturaleza material y una naturaleza espiritual. Dios creó del polvo (materia) al hombre (Gn. 2:7). Dice la biblia que Dios es espíritu y si el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios (Gn. 1:26), entonces el hombre es un ser espiritual. Desde el inicio el hombre fue cautivado más por los atractivos carnales que por los espirituales.
Todos los días y a cada instante nuestro cuerpo está siendo alimentado a través de la ingesta de alimentos y de bebidas. También es alimentado a través de los sentidos, tanto por lo que vemos, por lo que oímos, lo que olemos, tocamos y sentimos.
¿Qué pasa entonces con el alimento del espíritu? ¿Cuál es la manera de nutrirlo? El cuerpo y el espíritu son opuestos, y para alimentar el espíritu, a diferencia de la carne, debemos de practicar la abstinencia, Pablo lo decía a los Gálatas: “Pues la carne tiene apetencias contrarias al espíritu, y el espíritu contrarias a la carne, como que son entre sí antagónicos, de forma que no hacéis lo que quisierais” Gál. 5:17 (B. Jer). Entonces para alimentar al espíritu necesitamos practicar la abstinencia, con ello permitimos que nuestro ser se concentre en el espíritu y no en la carne. Cuando ayunamos se deja de alimentar al cuerpo y damos paso al alimento del espíritu. Por otra parte los efectos o resultados que produce alimentar el cuerpo no son diferentes a los resultados que se logran con alimentar al espíritu, en ambos casos son similares, es decir, a través del alimento, el cuerpo adquiere los elementos esenciales para nutrirlo, y de la misma manera, el espíritu adquiere los nutrientes necesarios para fortalecerlo y desarrollarlo.
¿Cómo Ayunar?
Aunque la práctica bíblica era que durara generalmente un día (hasta el anochecer), la Biblia cita ayunos de tres días, siete días, tres semanas y cuarenta días.
Las personas ayunaban por diversas razones. Lo hacían, por ejemplo, para prepararse antes de recibir un mensaje de Dios y antes de ir a cumplir una misión especial de Dios. Pero lo hacían también con motivo de la muerte de un ser querido o para conmemorar catástrofes nacionales; y para implorar la ayuda de Dios, discernimiento o perdón.
El Ayuno En El Antiguo Testamento
La revisión detallada de textos en el Antiguo Testamento nos ofrece el siguiente cuadro:
1. La mayoría de los pasajes del precautiverio presentan el ayuno en un contexto de luto, tristeza y humillación (Juec. 20.26; 1 S 31.13; 2 S 1.12; 12.16-23).
2. Hay algunos pasajes que presentan el estado de tristeza y humillación en el contexto de la penitencia por el pecado (1 S 7.6; 1 R 21.9-27).
3. En los textos del cautiverio y especialmente en los del poscautiverio (donde se encuentran la mayoría de textos), el ayuno por lo general se presenta en el contexto de la penitencia y la humillación y como señal de conversión (Jer. 14.12; Jon 3.5; Esd. 8.23; Neh. 9.1; 2 Cr 20.3; Jl 1.14; 2.12; 2.15; Dn 9.3; Sal 35.13; 69.10; 109.24)
4. En Est 4.3 la reina pide a sus paisanos que ayunen como un acto de solidaridad. Así el pueblo haría simbólicamente lo que Ester estaba haciendo literalmente: exponiendo su vida en favor de su pueblo.
5. Llama la atención la reinterpretación profética de Is 58 y Zac 7. En ambos pasajes, lo que Dios quiere es la justicia social. Mientras que el pueblo practica el ayuno como obediencia a una exigencia ritual, el profeta coloca el ayuno en el contexto total de la vida y donde Dios quiere que tenga su contexto más feliz. En el caso de Zac 7 la pregunta que hizo el pueblo está mal hecha; el asunto no es si se celebra o no el ayuno, sino a qué acción o actitud del pueblo responde esa práctica.
Isaías presenta al ayuno como una acción de solidaridad. Con este tipo de ayuno surge la posibilidad de que las personas acomodadas y solventes experimenten lo que día a día viven los pobres y hambrientos.
En el ayuno, sugiere Is 58, el que tiene se hace vulnerable y débil y puede mirar a Dios como fuente de vida y de sustento. En el ayuno, el rico aprende a ser pobre en espíritu; y el pobre imparte al rico la actitud de humilde espera delante de Dios. Podríamos decir que toda acción litúrgica o cultual apunta al bien del ser humano y a la gloria de Dios (véase Mc 12.28-34).
6. Hay dos casos, semejantes al de Jesús, en los que Moisés (Éx 34.28 ) y Elías (1 R 19.8) ayunan durante cuarenta días, en el desierto.
El Ayuno En El Judaísmo
La ley de Moisés específicamente mandó ayunar en el DÍA DE EXPIACIÓN. Esto llevó a que el día se conociera también como "día del ayuno" (Jer 36.6) o "el ayuno" Hechos 27.9. Después del cautiverio se establecieron intervalos regulares para la celebración del ayuno. Según Zac 8.19, en el cuarto, en el quinto, en el séptimo y en el décimo mes habría de observarse otros cuatro ayunos que recordaban desastres en la historia de los judíos. Y está también el ayuno antes de la celebración del Purim, que se instituyó en los días de Ester (Est 9.31).
El Ayuno En El Nuevo Testamento
El ayuno se menciona también en el Nuevo Testamento. Los judíos devotos ayunaban (Hch 27.9). Algunos ayunaban los lunes y los jueves (Lc 18.12). Otros, como Ana, que servía a Dios en el templo con "ayunos y oraciones" (Lc 2.37), lo hacían más a menudo. Los discípulos de Juan el Bautista ayunaban (Mc 2.18). Jesucristo ayunó cuarenta días y cuarenta noches antes de la tentación (Mt 3.2). Asimismo, se menciona el ayuno de Cornelio (Hch 10.30), de los cristianos de Antioquía (Hch 13.2-3), de Pablo y Bernabé (Hch 14.23), y se registra la recomendación de Pablo a los matrimonios (1 Co 7.5).
Algunos opinan que pasajes como Mt 17.21, Mc 9.29, Hch 10.30 y 1 Co 7.5 no deben tomarse en cuenta porque no se encuentran en los manuscritos más antiguos, pero la existencia de estos versículos en muchos manuscritos demuestra por lo menos que la iglesia primitiva creía en el valor del ayuno.
Jesús no canceló la práctica, pero pidió que sus seguidores lo hicieran con la mirada fija en Dios, no en los hombres (Mt 6.16-18).
Mi querido hermano, espero que de hoy en adelante puedas practicar el ayuno con una conciencia de lo que esto significa y no solo por hacerlo, o lo que es peor, como muchos, que solo lo toman como una moda o bien como un medio para mantener la figura.

Que Dios te bendiga abundantemente.

Autor: Mario Gutierrez

CLAVE PARA SER UN TRABAJADOR EXITOSO



Muchos se preguntan que pueden hacer para convertirse en trabajadores de éxito. Es muy cierto que la preparación es de suma importancia, porque entre más capacitada se encuentre la persona mejores oportunidades tendrá de encontrar un buen empleo o de superarse dentro de la empresa para la cual trabaja. 

Pero ¿te has fijado que existen personas con experiencia, de amplios conocimientos y muy bien calificadas para desempeñarse en cualquier puesto, pero nunca llegan a prosperar, o lo que es peor, fracasan? 

Aquí hay una buena respuesta a esta interrogante: Es muy probable que aquellos que perdieron sus trabajos o no han logrado alcanzar el éxito, no conocen ni y mucho menos, ponen en practica el siguiente texto bíblico: 

“Esclavos, obedezcan a sus amos terrenales con respeto y temor, y con integridad de corazón, como a Cristo. No lo hagan sólo cuando los estén mirando, como los que quieren ganarse el favor humano, sino como esclavos de Cristo, haciendo de todo corazón la voluntad de Dios. Sirvan de buena gana, como quien sirve al Señor y no a los hombres, sabiendo que el Señor recompensará a cada uno por el bien que haya hecho, sea esclavo o sea libre”. Efe 6:5-8. 

Pide al Señor la sabiduría que necesitas para practicar el servicio y la obediencia con sinceridad y convicción dentro de tu trabajo, dando con ello honra y gloria a Dios en todo tiempo y verás que todo cambiará a favor tuyo y los que trabajan contigo sentirán orgullo de tenerte por compañero y colaborador. 

Que el Señor te bendiga abundantemente.

Autor: Mario Gutierrez