QUE TANTO TE PUEDES ARRIESGAR?

autobus escolar
Al Director de un prestigioso colegio de la ciudad le hacía falta emplear un conductor de autobús escolar, y tenía tres aplicaciones para la vacante. Para seleccionar el hombre más capacitado ideó la siguiente prueba:
Llevó al primer candidato por cierto camino a un lugar donde había una curva cerrada en una subida fuerte, y le preguntó: “¿Qué tan pegado puede usted acercar el autobús a la orilla del camino en esta curva sin riesgo de caer, con todo y niños, por el precipicio”? El conductor echó un vistazo, replicando: “Creo que hasta seis centímetros de la orilla, sin arriesgar la seguridad”.
Al segundo candidato para el trabajo se le planteó la misma situación. Examinó la curva y dijo al oficial del condado: “Creo que puedo llevar el autobús hasta dos centímetros de la orilla, sin caer sobre el precipicio”.
El superintendente llevó al tercer candidato al mismo escenario, haciéndole la misma proposición. De inmediato, este respondió: “¿Me tiene por loco? A mí no me preocupa qué tan cerca pueda llevar el autobús a la orilla. Más bien, trataré de alejarme lo más posible de la línea de peligro”.
Para sorpresa de los dos primeros candidatos, este último fue contratado.

En la vida pasa igual. Se nos presentan un sinfín de decisiones que pueden poner en riesgo nuestra integridad, no solo física, sino también espiritual. Cuántos de nosotros hemos creído que podemos controlar nuestras emociones o bien nuestra fuerza de voluntad ante ofrecimientos u oportunidades atractivas, y seducidos por la “aventura”, hemos caído causándonos daño y llevándonos de encuentro a nuestra familia.

Es por ello que hoy en día muchos han caído en drogas, adulterio, desfalcos, engaños, abortos, asesinatos, etc. Sin tan solo hubiéramos aprendido a decir NO, las cosas serían muy diferentes. Nuestra carne es débil y se ve atraída por las cosas del mundo las cuales son nocivas para la vida.

“No amen al mundo ni lo que hay en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él”. 1ª Jn 2:15

“Pues toda carne es como hierba y su gloria como flor del campo. La hierba se seca y la flor se cae”. 1Pe_1:24

Por tanto si hemos arriesgado nuestra vida y hemos caído, Dios, a través de Jesucristo su hijo amado, puede restaurarnos todo.

“Así amó Dios al mundo. Le dio al Hijo Único, para que quien cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. Dios no envió al Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que se salve el mundo gracias a él. Para quien cree en él no hay juicio. En cambio, el que no cree ya se ha condenado, por el hecho de no creer en el Nombre del Hijo único de Dios”. Jn 3:16- 18


Autor: Desconocido

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