Lecciones del Jordán




(Josué 3: 1-17)

Muy de mañana,  Josué y todos los israelitas partieron de Sitín y se dirigieron hacia el río Jordán;  pero antes de cruzarlo,  acamparon a sus orillas. 2  Al cabo de tres días,  los jefes del pueblo recorrieron todo el campamento 3 con la siguiente orden: “Cuando vean el arca del pacto del Señor su Dios,  y a los sacerdotes levitas que la llevan,  abandonen sus puestos y pónganse en marcha detrás de ella. 4  Así sabrán por dónde ir,  pues nunca antes han pasado por ese camino.  Deberán,  sin embargo,  mantener como un kilómetro de distancia entre ustedes y el arca;  no se acerquen a ella." 5  Josué le ordenó al pueblo: “Purifíquense,  porque mañana el Señor va a realizar grandes prodigios entre ustedes." 6  Y a los sacerdotes les dijo: “Carguen el arca del pacto y pónganse al frente del pueblo."  Los sacerdotes obedecieron y se pusieron al frente del pueblo. 7  Luego el Señor le dijo a Josué: “Este día comenzaré a engrandecerte ante el pueblo de Israel.  Así sabrán que estoy contigo como estuve con Moisés. 8  Dales la siguiente orden a los sacerdotes que llevan el arca del pacto: Cuando lleguen a la orilla del Jordán,  deténganse.  " 9  Entonces Josué les dijo a los israelitas: “Acérquense y escuchen lo que Dios el Señor tiene que decirles." 10  Y añadió:  "Ahora sabrán que el Dios viviente está en medio de ustedes,  y que de seguro expulsará a los cananeos,  los hititas,  los heveos,  los ferezeos,  los gergeseos,  los amorreos y los jebuseos. 11  El arca del pacto,  que pertenece al Soberano de toda la tierra,  cruzará el Jordán al frente de ustedes. 12  Ahora,  pues,  elijan doce hombres,  uno por cada tribu de Israel. 13  Tan pronto como los sacerdotes que llevan el arca del Señor,  soberano de toda la tierra,  pongan pie en el Jordán,  las aguas dejarán de correr y se detendrán formando un muro." 14  Cuando el pueblo levantó el campamento para cruzar el Jordán,  los sacerdotes que llevaban el arca del pacto marcharon al frente de todos. 15  Ahora bien,  las aguas del Jordán se desbordan en el tiempo de la cosecha.  A pesar de eso,  tan pronto como los pies de los sacerdotes que portaban el arca tocaron las aguas, 16  estas dejaron de fluir y formaron un muro que se veía a la distancia,  más o menos a la altura del pueblo de Adán,  junto a la fortaleza de Saretán.  A la vez,  dejaron de correr las aguas que fluían en el mar del Arabá,  es decir,  el Mar Muerto,  y así el pueblo pudo cruzar hasta quedar frente a Jericó. 17  Por su parte,  los sacerdotes que portaban el arca del pacto del Señor permanecieron de pie en terreno seco,  en medio del Jordán,  mientras todo el pueblo de Israel terminaba de cruzar el río por el cauce totalmente seco.

Antes de aprender las lecciones que nos deja el cruce del Jordán, debes conocer algunas  de sus características.
El río tiene su inicio en la frontera septentrional (Norte) de Palestina en los lados del monte Hermón, y 150 millas (93 kilómetros aproximadamente) al Sur, el río termina en el Mar Muerto, también llamado el mar de la sal. Entre estos dos puntos, el mar de Galilea es una señal excepcional a través del cual fluye el río Jordán. Hay también ciertas características físicas del agua en sí misma. Pues el pequeño río nace en las alturas del monte Hermón, es dulce, puro y continúa recorriendo su camino tan lejos hacia el mar de Galilea. Inmediatamente al salir de Galilea comienza a recorrer las cuestas, la sal que arrastra de los bancos y la cama del río son llevados hacia el Mar Muerto o Mar de la Sal que se contamina hasta tal punto que ninguna vida existe allí. Se estima que cada año 850,000 toneladas de sal son añadidas al Mar Muerto por las aguas del río Jordán. Además, vemos la pendiente rápida del río desde lo alto en las montañas de Palestina septentrional, a lo largo de su longitud de 150 millas (93 kilómetros aproximadamente), pues tiene una profundidad de 1,300 pies bajo el nivel del mar en el Mar Muerto. Esto explica porque al río Jordán se le ha dado ese nombre, porque significa “el que desciende”.

Nota: Para el pueblo de Israél y para nosotros, el cruce del Jordán representa el paso a la tierra prometida. Una vida llena de muchos aprendisajes y de grandes conquistas.


Comparto contigo nueve frases claves de enseñanza que nos deja el cruce del río Jordan.

1.  “Muy de Mañana”. Para buscar las bendiciones de Dios debemos comenzar temprano y no tarde. Siempre debe haber un comienzo y levantarse temprano significa buscar oportunamente a Dios, estar dispuestos y listos.

2.    “Acamparon a sus orillas”. El atravesar el Jordán significaba el paso de una tierra de sinsabores a una tierra de abundancia y felicidad, pero no hay que apresurarse. Debemos mantenernos en la presencia de Dios “acampando” estacionándonos en él para esperar sus instrucciones. Aquí es donde se pone en práctica la oración, el ayuno, el estudio de la Palabra. Debemos conocer a Dios a través de estas prácticas para permitir que nuestro ser y nuestro corazón este dispuesto a escuchar y seguir sus instrucciones.

3.    “Después de tres días….” indica el momento preciso, el momento oportuno cuando ya estamos listos y descansados en Dios.

4.    Cuando vean el Arca de Dios. Cuando vemos y reconocemos la presencia de Dios en nuestra vida, es sinónimo que algo grande va a ocurrir.
5.   “Pónganse en marcha detrás de ella”.  Así sabrán por dónde ir,  pues nunca antes han pasado por ese camino. Debemos permitir que Dios actué en nuestras vidas, no podemos ir por la vida delante de Dios, porque el fracaso es seguro. La vida sin Dios es una vida de amarguras, quebrantos y de fracasos. Pero si permitimos que el vaya delante de nosotros el éxito está asegurado. La atención y obediencia a  Dios se debe dar siempre, especialmente cuando estamos por emprender caminos “que no conocemos”.

6.    Deberán,  sin embargo,  mantener como un kilómetro de distancia entre ustedes y el arca;  no se acerquen a ella”. En todo tiempo debemos mantener la distancia con Dios, es decir el respeto y la admiración. Hay personas que se creen como dioses, o irrespetan a Dios con insultos, desobediencias y maltratos. Desprecian a Dios. Cuidado con las enseñanzas de hacer tratos con Dios, quienes somos nosotros para ponerle condiciones a Dios.

7.  “Purifíquense,  porque mañana el Señor va a realizar grandes prodigios entre ustedes”. Para recibir las bendiciones y los favores de Dios debemos estar a cuentas con él. No podemos estar en pecado y queriendo recibir los favores de él. Debemos mostrar arrepentimiento y pedir perdón.

8. “Carguen el arca del pacto y pónganse al frente del pueblo”. Los líderes espirituales son necesarios. La iglesia o rebaño de Dios es tan numeroso y tan diverso que necesita de muchos pastores que los guíen. Esto también es un llamado a los líderes y dirigentes del pueblo, de la comunidad, de la iglesia. Se refiere a aquellos sacerdotes, pastores y toda persona que Dios ha escogido y levantado como líder para conducir un rebaño. El levantar el arca de Dios y ponerse frente al pueblo es símbolo de autoridad espiritual ante los demás, pero también un símbolo de humildad y obediencia ante Dios, porque el arca debe estar arriba y no abajo. El líder debe aprender a darle la honra y la gloria a Dios en todo y con todo.

9.  “Tan pronto como los sacerdotes que llevan el arca del Señor,  soberano de toda la tierra,  pongan pie en el Jordán,  las aguas dejarán de correr y se detendrán formando un muro”. Cuando la presencia de Dios se encuentra en el hogar, en el trabajo, en la familia, las aguas turbulentas que representan los problemas, las persecuciones y las asechanzas del enemigo, se detienen, y muchas veces esas mismas situaciones negativas se vuelven a favor nuestro y vergüenza para los que quieren vernos atrapados y derrotados.

Autor: Mario Gutiérrez

El Destino del Cristiano


La existencia de un destino presume un origen, un principio o un punto de partida. Tal como en una competencia de carros o una carrera de maratonistas, de la misma manera hay una meta de salida y también una meta de llegada o destino. En la vida es indispensable tener objetivos claros y precisos si queremos llegar a nuestro destino. Muchos cristianos hoy en día no conocen cual es su destino. El apóstol Pablo tenía muy clara sus metas: “A este Cristo proclamamos, aconsejando y enseñando con toda sabiduría a todos los seres humanos, para presentarlos a todos perfectos en él. Con este fin trabajo y lucho fortalecido por el poder de Cristo que obra en mí” (Col. 1:28-29).

Nuestro Destino es ser transformados a la imagen de Cristo Jesús y cuando le veamos cara a cara completaremos esta transformación. Mientras tanto nos encontramos en el proceso de cambio y santificación. El objetivo del ministerio de Pablo era ayudar a que todos los creyentes fueran perfectos o completos en Cristo. Es importante recordar que la vida cristiana es el proceso de transformación para ser como Cristo y es el Espíritu Santo el que ayuda a transforma a los creyentes para lograr ese propósito.

Nuestro creador ya tenía diseñada y formulada nuestra vida y nuestro destino. El Salmo 139 en los versículos del 13 al 16 dice: “Tú creaste mis entrañas; me formaste en el vientre de mi madre. ¡Te alabo porque soy una creación admirable! ¡Tus obras son maravillosas, y esto lo sé muy bien! Mis huesos no te fueron desconocidos cuando en lo más recóndito era yo formado, cuando en lo más profundo de la tierra era yo entretejido. Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación: todo estaba ya escrito en tu libro; todos mis días se estaban diseñando, aunque no existía uno solo de ellos”. Antes que fuéramos concebidos Dios nos había formado en su mente de una manera extraordinaria. El ha marcado nuestro destino desde un principio y su voluntad para nosotros es enteramente beneficiosa y positiva, es por ello que no debe caber duda en nuestro interior a cerca del futuro que afrontamos, siempre y cuando nos mantenemos agarrados de su mano. Por tanto se hace necesario que nuestra manera de vivir se vea transformada a diario por pensamientos que se renueven a cada instante: “No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta” (Rm. 12:2). 

Nuestro destino debería ser la meta a la cual nos acerquemos cada día un poco más, buscando ser constantes en ese avance y perseverantes en ese objetivo, el de ser santos y perfectos en Cristo Jesús. Satanás ha buscado la manera de impedir y desviar nuestra mirada de esa meta y cada día y en cada instante, empleará cualquier situación y a cualquier persona para lograr su cometido y crear en tu mente la idea que de que el destino de Dios para ti no existe y que la vida entonces, no tiene ningún sentido, solamente es pasajera y que por lo tanto hay que vivir el momento sin pensar en el futuro porque no lo hay. Mira lo que en el libro de Sabiduría[1] en parte de sus capítulos 1 y 2 dice al respecto y como se expone el pensamiento de aquellos que el enemigo utiliza contra el cristiano: “Porque Dios no hizo la muerte, y no le gusta que se pierdan los vivos. El creó todas las cosas para que existan;…. La tierra no está sometida a la muerte, pues el orden de la justicia está más allá de la muerte. Los impíos, sin embargo, llaman a la muerte con gestos y palabras; ven en ella a una amiga y se han prendado de ella; han hecho con ella un pacto y se hacen merecedores de caer en sus manos” (Sab. 1:13-16). 

Y en el mismo libro de Sabiduría en el capitulo 2 dice: “Partiendo de falsos razonamientos sacan estas conclusiones: Nuestra vida es corta y llena de decepciones, tendremos un fin y será sin remedio: nunca se ha visto que alguien haya subido del mundo de los muertos. Nacimos por pura casualidad, y cuando lleguemos al final será como si no hubiésemos existido. Nuestro soplo vital no es más que el vapor de nuestro aliento; nuestro pensamiento salta como una chispa del latido de nuestro corazón. Cuando llegue a extinguirse, el cuerpo regresará al polvo, y el espíritu se dispersará como una bocanada de aire. Con el tiempo se olvidarán de nuestro nombre, nadie más pensará en lo que hicimos; nuestra vida pasa como la sombra de una nube, se desvanece como niebla a los rayos del sol. Nuestra vida es sólo el paso de una sombra, cuando llega el fin es sin vuelta: una vez sellado, nadie vuelve.

Vengan, pues, gocemos de los bienes presentes, aprovechémonos de todo, ¡ea, vamos, es la juventud!, ¡que haya vino y perfumes! ¡No dejemos que se marchiten las rosas, pongámoslas en nuestra corona! ¡Que nadie de nosotros falte a nuestra comilonas; por todas partes dejaremos recuerdos de nuestras fiestas, pues ésa es nuestra herencia y nuestra suerte! Seamos duros con esos pobres piadosos, y lo mismo con las viudas; ¡nada de respeto con los viejos de cabellos blancos!" ¡Nuestra fuerza sea la ley! ¡La debilidad es prueba de que uno no sirve para nada! Hagamos la guerra al que nos reprende porque violamos la Ley; nos recuerda cómo fuimos educados y nos echa en cara nuestra conducta. Pretende conocer a Dios y se proclama hijo del Señor. No hace más que contradecir nuestras ideas, y su sola presencia nos cae pesada. Lleva una vida distinta a la de todos y es rara su conducta. Nos considera unos degenerados, creería mancharse si actuara como nosotros. Habla de una felicidad para los justos al final y se vanagloría de tener a Dios por padre.

Veamos, pues, si lo que dice es verdad y hagamos la prueba: ¿cómo se librará? Si el justo es hijo de Dios, Dios lo ayudará y lo librará de sus adversarios. Sometámoslo a humillaciones y a torturas, veamos cómo las acepta, probemos su paciencia. Luego, condenémoslo a una muerte infame pues, según él, alguien intervendrá. (Sab. 2:1-20).

E inmediatamente en el mismo capítulo 2 del mismo libro encontramos esta conclusión: “Así, es como razonan, pero están equivocados. Su maldad los enceguece, de tal manera que no conocen los secretos de Dios. No esperan la recompensa de una vida santa, ni creen que las almas puras tendrán su paga. Pero Dios creó al hombre a imagen de lo que en El es invisible, y no para que fuera un ser corruptible. La envidia del diablo introdujo la muerte en el mundo, y la experimentan los que toman su partido” (Sab. 2:21-24).

Que más decir acerca de lo que Satanás ha querido hacer en nuestra vida y cómo pretende desvirtuar el destino de Dios para el hombre. Lamentablemente ese destino fue manchado y corrompido por nuestra desobediencia, y hemos venido cayendo en la trampa del enemigo el cual se aprovecha de la naturaleza humana que está siempre inclinada al pecado. El Señor tuvo que entregar a su hijo para alcanzarnos la perfección y recuperar ese destino como hijos de Dios. En Dios existe la restauración. La Biblia nos enseña acerca de esto: “Ustedes estaban muertos a causa de sus faltas y sus pecados. Con ellos seguían la corriente de este mundo y al soberano que reina entre el cielo y la tierra, el espíritu que ahora está actuando en los corazones rebeldes. De ellos éramos también nosotros, y nos dejamos llevar por las codicias humanas, obedeciendo a los deseos de nuestra naturaleza y consintiendo sus proyectos, e íbamos directamente al castigo, lo mismo que los demás. 

Pero Dios es rico en misericordia: ¡con qué amor tan inmenso nos amó! Estábamos muertos por nuestras faltas y nos hizo revivir con Cristo: ¡por pura gracia ustedes han sido salvados! Nos resucitó en Cristo Jesús y con él, para sentarnos con él en el mundo de arriba.

En Cristo Jesús Dios es todo generosidad para con nosotros, por lo que quiere manifestar en los siglos venideros la extraordinaria riqueza de su gracia. Ustedes han sido salvados por la fe, y lo han sido por gracia. Esto no vino de ustedes, sino que es un don de Dios;" tampoco lo merecieron por sus obras, de manera que nadie tiene por qué sentirse orgulloso. Lo que somos es obra de Dios: hemos sido creados en Cristo Jesús con miras a las buenas obras que Dios dispuso de antemano para que nos ocupáramos en ellas.

Acuérdense de que fueron gente pagana; los que se llaman a sí mismos circuncisos, por una circuncisión quirúrgica, los llamaban a ustedes incircuncisos. En aquel tiempo no esperaban un Mesías, no tenían parte en el pueblo de Israel y no les correspondían las alianzas de Dios ni sus promesas; ustedes vivían en este mundo sin esperanza y sin Dios.

Pero ahora, en Cristo Jesús y por su sangre, ustedes que estaban lejos han venido a estar cerca. El es nuestra paz. El ha destruido el muro de separación, el odio, y de los dos pueblos ha hecho uno solo. En su propia carne destruyó el sistema represivo de la Ley e hizo la paz; reunió a los dos pueblos en él, creando de los dos un solo hombre nuevo. Destruyó el odio en la cruz y, habiendo reunido a los dos pueblos, los reconcilió con Dios por medio de la misma cruz.

Vino como evangelizador de la paz: paz para ustedes que estaban lejos, y paz para los judíos que estaban cerca. Y por él los dos pueblos llegamos al Padre en un mismo Espíritu.

Así, pues, ya no son extranjeros ni huéspedes, sino ciudadanos de la ciudad de los santos; ustedes son de la casa de Dios” (Ef. 2_1-19). 

Es en este último versículo en donde encontramos la revelación de nuestro destino, somos llamados ciudadanos de la ciudad de los santos y por tanto pertenecemos a la casa de Dios, Pablo lo afirmaría en su carta a los Filipenses: “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo” (Flp. 3:20).

Tú destino y el mío es estar en la presencia de Jesús. Como ciudadanos del cielo, nuestra raíz espiritual nos llama a nuestra patria celestial. Tu destino está con tu Señor Creador y Salvador y debemos aprender a volar hacia allá.

Tomado de mi libro Listo Para Volar - Un llamado a la Libertad, Cap. III, pag. 60

Autor: Mario Gutierrez

[1] El Libro de la Sabiduría de Salomón, es un libro bíblico del Antiguo Testamento y está incluido en el Tanaj judío hebreo-arameo (conjunto de los 24 libros de la Biblia hebrea y constituye, junto a otros libros, el llamado Antiguo Testamento). Se incluye en Biblia entre los llamados libros deuterocanónicos. En las Biblias, producto de la Reforma, son excluidos estos libros deuterocanónicos, a los cuáles llaman "apócrifos". 







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El Milagro de Martha: Soplando vida.

El Milagro de Martha es un ejemplo más de la misericordia de Dios para con sus hijos. En los momentos más difíciles para Martha y para su familia, El señor estaba con ellos. Aquella misma tarde cuando la familia decidió reunirse para orar por la vida de Martha en lugar de quedarse en la  sala del hospital a la esperar del anunciado desenlace fatal, decidieron poner el control de la vida de ella en las manos de Dios, su madre entendió que debía entregar a su hija al Señor y cuando todos entendieron el significado de este acto y lo practicaron, Dios ya estaba obrando un milagro de vida y de esperanza.

Martha Arteaga, una joven Mexicana  de 20 años enfermó de gravedad. Un virus se había apoderado de ella, alojándose en diferentes partes y órganos de su cuerpo. Esa situación obligó a que fuera internada en el Hospital de Beneficencia Española de Puebla, en México, el 14 de Septiembre de 1998. El deterioro de la salud de Martha era alarmante. Había pasado casi un mes desde su ingreso al hospital, los médicos no encontraban ninguna explicación, los exámenes médicos que le fueron practicados no indicaban nada.
El reloj marcaba las 2:15 de la mañana. Teresita hermana de Martha había viajado desde El Salvador (País de residencia) hasta México para estar con ella y poder hacerle compañía. Estando en la habitación del hospital  Teresita veía como su hermana comenzaba a convulsionar y de inmediato alerta a las enfermeras y  éstas  al darse cuenta de la gravedad de la situación, sacan a Teresita de la habitación. La alarma “Código Rojo” se activa, dando el indicativo que el corazón de Martha se había paralizado, al instante  varios doctores comenzaron a hacerse presentes.
Teresita se encontraba en el pasillo, siendo testigo de todo aquel gran movimiento de médicos y enfermeras entrando y saliendo de la habitación de su hermana. El temor y la duda se habían apoderado de ella y la angustia de no saber lo que ocurría la invadieron de tal manera que su desesperación iba aumentando con rapidez.
Mientras todo eso sucedía,  de la habitación de enfrente a la de Martha, apareció una señora quien comenzó a hacerle compañía a Teresita, consolándola y dándole tranquilidad. Ella le dijo que si tenía fe en Jesús, él sanaría a su hermana. Esta mujer fue de gran ayuda para Teresita incluso orientándola en la firma de los documentos que en ese momento le pedían para autorizar el ingreso de su hermana a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del hospital.
Ese mismo día por la mañana, Teresita fue a buscar a la señora para agradecerle su ayuda al estar con ella en tan angustiantes momentos, tocó en la puerta de la habitación de donde horas antes la señora había salido. Como nadie abría la puerta, Teresita entró en la habitación pero no había nadie, el lugar estaba vacío. Ella fue a la recepción a preguntar por aquella señora, pero la respuesta que le dieron fue que esa habitación estaba desocupada desde hacía dos días. Teresita recuerda que algo peculiar le llamó la atención de la señora, su blusa nunca la olvidaría, ésta era de un blanco intenso y resplandecía como si estuviera expuesta a la luz en un día soleado. Teresita quedó impresionada por esta situación y la guardó en su mente y en su corazón.
Pasados 13 días, Martha seguía interna en la UCI luchando por su vida, era un 28 de octubre, su cuerpo ya no resistía más. Los médicos no daban ninguna esperanza de vida, sus órganos iban muriendo poco a poco, todos los conocimientos de los médicos, los medicamentos y todos los esfuerzos por recuperar a Martha eran en vano. Los riñones comenzaron a fallar y se diagnosticaba una cadena de más fallos del resto de sus órganos. Si existía alguna esperanza de vida para Martha, no era nada alentadora puesto que el diagnóstico apuntaba a que si sobrevivía quedaría en estado vegetativo.
Ese día a las dos de la tarde, toda la familia estaba reunida en el hospital, Teresita pidió a todos que se unieran en oración, recordaba las palabras de aquella misteriosa señora de tener fe en Jesús. La familia estaba en un dilema, si  invertían su tiempo en orar o bien, en acompañar a Martha.
Hacía seis meses atrás que Teresita había asistido a un retiro espiritual y recordó algo que había aprendido: “Cuando nosotros ya no podemos hacer más, teníamos que entregarle a Jesús todos nuestros pesares y cargas, para que Él diera solución a ese gran dolor o esa gran necesidad que sintiéramos”. Precisamente esto mismo, Teresita se lo hizo saber a su madre.
Gloria, la madre de Martha y de Teresita, entregó a su hija a Jesús y también a María (esto por su formación Católica), lo hizo con todo su corazón y entre lágrimas dijo:
— Señor Jesús, tú me la diste y yo la recibí con todo mi corazón, pero si es tu voluntad ahora llevártela contigo, te la entrego, Padre bendito —.
A las 2:08 de la tarde, Teresita convocó a todos para la oración, escogieron hacerlo a través de rezo con un rosario. Teresita recordaba muy bien esa hora porque al momento vio su reloj para calcular el tiempo que le llevaría el rezo, esperando terminar antes que concluyera la hora  autorizada de visitas en la UCI la cual duraba hasta las 3:00 de la tarde, de lo contrario tenían que esperar la próxima hora de visita de 7:00 a 8:00 pm.
La familia terminó su oración a las 2:50, como faltaban 10 minutos para concluir la hora de la vista, Teresita y su madre decidían quien de las dos aprovecharía esos escaso minutos para visitar a Martha, no podían darse el lujo de esperar hasta el siguiente turno porque pensaban que sería muy tarde, dado el estado agónico de Martha. La decisión cayó en Teresita puesto que Gloria su madre, no soportaba ver a su hija en ese estado.
A la entrada de la UCI permanecía un guardia que controlaba el acceso, solo permitía pasar una visita por cada persona que estaba ingresada. Controlaba el nombre del visitante, la hora de entrada y la hora de la salida. Teresita se hizo presente y le dijo al guardia que pasaría a ver a su hermana y éste no se lo permitió argumentándole que la otra hermana de ella ya estaba dentro. Teresita se sorprendió,  puesto que  su otra hermana estaba en la sala de espera junto con toda la familia y por ser menor de edad no podía ingresar como visita a la UCI por políticas del hospital. Teresita rebatió  el argumento del guardia diciéndole:     
—Vea, mi otra hermana es aquella que ve ahí, no hay más—.
El guardia le aseguró que la otra persona que se encontraba dentro de la UCI era hermana de ella, argumentaba esa seguridad diciendo que  lo único que la diferenciaba de Teresita con esa persona, era la ropa que llevaba puesta, porque ambas  tenían un gran parecido físico.
Teresita desconcertada y molesta por la confusa situación y con cierta mofa increpó al guardia:
— A ver, dígame: ¿Cómo se llama mi hermana? —
Teresita se acercó a mirar el libro de registro en este se leía:
“Aranzazú Losano”.
Hora de entrada: 2:05 pm.
Hora de salida: (todavía estaba en blanco).

Teresita aseguró que aquello era una confusión, porque el apellido de su familia no era Losano y que, con seguridad se habían equivocado de familia al anotarla, ya que en la cama contigua a la de Martha, también estaba otra joven muy enferma y Teresita pensaba que aquella mujer debía  ser pariente de dicha joven. Ella insistió que la dejaran entrar ya que el tiempo de la visita estaba por terminar, faltaban tan solo 5 minutos.
Al llegar a la pequeña habitación de Martha, ella tenía, en su mano, la sonda que le habían insertado por la garganta la cual estaba conectada a un respirador artificial.
Martha viendo a Teresita le dijo:
— ¿Todavía estás aquí?—
Horas antes a este suceso, Martha se encontraba agonizando y presentaba en todo su cuerpo un color grisáceo el cual semejaba a un color de muerte como es típico de las personas que agonizan. Ella no había reaccionado desde su ingreso a Cuidados Intensivos, mucho menos no hablaba por su estado de inconsciencia.
Era maravilloso lo que estaba ocurriendo, durante la visita de la “misteriosa hermana” Martha presentaba  una coloración rosada en sus mejillas. La sonda que ella tenía en su mano se encontraba limpia como si nunca hubiera sido utilizada y Martha había recuperado la voz.
Teresita al ver que la sonda no estaba en su lugar se molestó y reclamó por el aparente descuido  a las dos enfermeras que ahí se encontraban de turno. Ambas enfermeras contestaron:
—Su otra hermana, la que es igualita a Ud. acaba de salir y con seguridad se deben haber encontrado con ella a la salida.  Ella no nos  dejó acercarnos a Martha porque nos dijo que estaría  al cuidado de su hermana durante todo el tiempo que durara la visita y que podíamos  despreocuparnos. —
Teresita al recapacitar sobre las respuestas de aquel guardia y de aquellas dos enfermeras quedó sin aliento, pensó que la “misteriosa hermana” era un ángel que había llegado a llevarse a Martha. Este pensamiento cobró fuerza ya que aquella mujer también visitó a la otra joven la qué moriría horas después. De inmediato Teresita comentó el suceso a los miembros de su familia, investigaron incluso con la familia de la otra joven, y aquel apellido Losano nunca les pareció familiar ni mucho menos conocido.
Poco después, el guardia de la entrada, también aseguró a Teresita que cuando ella subía las gradas que la conducían directamente a la UCI en donde Martha se encontraba, aquella “misteriosa hermana” bajaba a la vez  esas mismas gradas y que al encontrase ambas, ella colocó su  mano sobre la cabeza de Teresita (como un gesto de cariño y de consuelo). Teresita nunca se percató de esta situación, tampoco sintió nada.
A partir de aquel instante en que Martha recibiera a tan inesperada visitante, su estado de gravidez comenzaría a disminuir gradualmente.
Horas después Teresita y su familia descubrirían algo que las dejaría sin aliento: Aránzazu es uno de tantos nombres con que se conoce a la Virgen María[1].
Debido a que Martha había salido de peligro, los médicos decidieron sacarla de la UCI y pasarla a una habitación normal en el hospital. Por esos días Gloria, la madre de Martha tuvo un sueño, en el se veía con el Señor Jesús y él ponía sus manos llagadas sobre las de ella, al mismo tiempo le decía:
—Ve y con la fe que me tienes impónselas a tu hija—
Gloria se levantó de inmediato y de madrugada acudió al hospital para imponer las manos a Martha. Gloria comenta que sus manos las sentía muy calientes como si se le estuvieran quemando. Desde esos precisos momentos la salud de Martha mejoró notablemente día a día.
Martha estuvo un poco más de tres meses en el hospital, uno de esos meses lo pasó ingresada en la UCI. Los doctores reconocieron que era un gran milagro. Después de esto, ellos aseguraron que Martha tardaría por lo menos dos años en recuperarse y que no quedaría del todo bien por tantas complicaciones que había tenido. Martha fue dada de alta 23 de Diciembre de ese mismo año, paso la Navidad en casa. Su restablecimiento fue del 100%, no le quedo ninguna secuela. No tiene ninguna cicatriz del tubo en su garganta. Se casó el 8 de Septiembre del 2001. Por diferentes razones, Martha pospuso la fecha de su boda en tres ocasiones y sin saberlo en ese momento, la fecha seleccionada para su boda coincide con el día dedicado a la Virgen de Aránzazu. Martha vive en Puebla, México, junto con su esposo y  sus tres hijas. A su primera hija le puso el nombre Aránzazu quien tuvo que ser sometida a una operación de corazón abierto el 4 de enero del 2009, y su operación fue totalmente exitosa.
El Milagro de Martha es un ejemplo más de la misericordia de Dios para con sus hijos. En los momentos más difíciles para Martha y para su familia, El señor estaba con ellos. Aquella misma tarde cuando la familia decidió reunirse para orar por la vida de Martha en lugar de quedarse en la  sala del hospital a la esperar del anunciado desenlace fatal, decidieron poner el control de la vida de ella en las manos de Dios, su madre entendió que debía entregar a su hija al Señor y cuando todos entendieron el significado de este acto y lo practicaron, Dios ya estaba obrando un milagro de vida y de esperanza, no solo en Martha, también para todos.
Hay preguntas que surgen: ¿Quién sería aquella Señora que consolaría a Teresita en sus momentos de desesperación?  ¿Sería la misma mujer que se hizo pasar por la hermana de ambas? ¿Era  acaso el Ángel del Señor o el mismo Santo Espíritu de Dios que velaba el sueño de Martha? ¿Sería la misma Madre de Jesús que al igual como en las bodas de Caná de Galilea (Jn. 2:1-11) intercedía esta vez por la falta del “vino de la vida” en Martha y por la falta del “vino de  la fe” en Teresita y su familia? ¿A caso el apellido de aquella señora LOSANO era un mensaje oculto de Dios, queriendo decir: Jesús LA-SANÓ”?
La respuesta a estas preguntas las tienes solamente tú. Todo dependerá de la fe con que lo veas. Lo que si es seguro es que en aquel momento, Dios estuvo con Martha y con Teresita abrazándolas y hablándoles de su inmenso amor. El Señor obra de manera extraña. Siempre nos estará sorprendiendo. Nuestra mente estará confusa si pretendemos buscar explicaciones. Pero si mantenemos abiertos los ojos espirituales podremos entender sus maravillosas obras. Teresita le creyó a Dios, cuando aquella señora le dijo que tuviera fe en Jesús. Y Él respondió a esa fe. En el evangelio según San Marcos, capítulo 9, versículo 23 encontramos: “…Todo es posible para el que cree". Dios ha prometido estar con nosotros todos los días hasta el fin. “…y he aquí yo estoy con vosotros todos los días,  hasta el fin del mundo.  Amén”. Mt. 28:20. Ese hermoso e impresionante el milagro de sanación en la vida de Martha es solo un pequeño ejemplo del amor de nuestro Señor para con nosotros. Tratar de buscar cualquier respuesta con la lógica humana resulta imposible. Necesitamos solamente creer y dejarse llevar por lo que El quiera hacer.

Autor: Mario Gutiérrez
Extraído de mi libro: Listo Para Volar. Un Llamado a la Libertad


[1] “Nuestra Señora de Aránzazu” es un santuario católico mariano situado en el municipio de Oñate, en Guipúzcoa, País Vasco en España, donde se venera a la Virgen de Aránzazu, patrona de esta provincia y que se habría aparecido en 1496. En la ciudad de Guadalajara en México también existe un templo en honor a esa misma Virgen.

Condiciones Climáticas Para el Vuelo


Los mejores días para volar, son aquellos en los cuales los cielos están despejados o poco nublados y sin vientos cruzados. Un viento cruzado es aquel que tiene un componente perpendicular a la línea o dirección de viaje. En aviación se considera viento cruzado a aquel viento que sopla perpendicularmente a la pista de aterrizaje, dificultando los aterrizajes y despegues en comparación con un viento que siguiera el sentido de la pista. Si el viento cruzado es lo suficientemente fuerte puede provocar daños estructurales al tren de aterrizaje en las aeronaves que intenten aterrizar. Y a los que intentan despegar, esta fuerza puede llegar a causar que la aeronave se salga de la pista teniendo graves consecuencias.

En la vida y en el mover de todo cristiano existen vientos cruzados que no le permiten desenvolverse a plenitud, provocando que su vida se salga de la pista o del camino señalado por Dios y por consiguiente, la provocación de la caída y el daño subsecuente. Por lo tanto es necesario evitar esos vientos que se cruzan, no solo en la conducta y en el proceder del creyente, sino que además, evitar que se crucen en su mente. Un cristiano con pensamientos de duda y sin una fe arraigada en Cristo no puede tener esos cielos abiertos y despejados para actuar como se espera de él.

Creyendo y no dudando

Cuando queremos alzar nuestro vuelo en el Espíritu, necesitamos comprender que es de suma importancia que nuestro cielo, en este caso, nuestra mente, esté completamente despejada y sin vientos cruzados. Si los hubiere, necesitamos estar conscientes de su existencia, poderlos medir y realizar los cálculos necesarios para saber si nos pueden afectar al momento del despegue. No podemos alzar el vuelo si nuestra cabeza está llena de grandes nubarrones y de fuertes vientos cruzados que quieran impedir el remontarnos en aire. Nuestros pensamientos deben estar muy bien orientados y muy bien definidos para el logro de nuestros propósitos. La duda y el raciocinio humano son dañinos e impiden el despegue.

“Cuando los discípulos lo vieron caminando sobre el agua, quedaron aterrados. 

— ¡Es un fantasma! —gritaron de miedo. 

Pero Jesús les dijo en seguida:

— ¡Cálmense! Soy yo. No tengan miedo. 

—Señor, si eres tú —respondió Pedro—, mándame que vaya a ti sobre el agua. 

—Ven — dijo Jesús. 

Pedro bajó de la barca y caminó sobre el agua en dirección a Jesús. Pero al sentir el viento fuerte, tuvo miedo y comenzó a hundirse. Entonces gritó:

— ¡Señor, sálvame! 

En seguida Jesús le tendió la mano y, sujetándolo, lo reprendió: 

— ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?” 

(Mt. 14:26-31).

Pedro al igual que su compañeros creyeron haber visto un fantasma, pero cuando el Señor les reveló su identidad, Pedro retó a Jesús pidiéndole una prueba que le confirmara si se trataba de él. Cuando Pedro bajó de la barca por mandato del Jesús y comenzó a caminar, sintió un viento fuerte y comenzó a hundirse. Jesús reveló a Pedro una gran verdad: La duda hunde y destruye el éxito de lo que te propongas. 

Uno de nuestros mayores “vientos cruzados” consiste en dudar que vayamos a lograr lo que Dios nos pide que hagamos. Esta duda proviene no solo del temor causado por los vientos fuertes que soplan directamente en nuestra contra, sino que también, la duda se origina cuando comenzamos a pensar racionalmente, es decir de una manera lógica, y comenzamos a formular preguntas como por ejemplo: ¿cómo lo hará Dios? ¿Cómo podrá ser posible todo esto? Cuando pretendemos responder a esas interrogantes, buscando una respuesta comprensible, comenzamos a imaginar decenas de opciones o posibilidades, las cuales solo nos pueden llevar a la confusión. Aquí está nuestro error. Dios no actúa como lo haríamos nosotros. El siempre lo hará de la manera menos pensada y de la forma menos ortodoxa.

Recordemos uno de los hechos más impresionantes en la historia de la Biblia: El Paso por el Mar Rojo. (Ex.14). Cuando el pueblo de Israel era perseguido por el Faraón fueron puestos “entre la espada y la pared” es decir entre el ejército de Faraón y el mar rojo. Para aquellos que por primera vez comenzaban a leer este capítulo del libro del éxodo, podrían ir imaginando una tremenda masacre del pueblo de Israel causada por los egipcios. Lo mismo, supongo, pensaron los que estaban allí en ese momento. Era lógico lo que se veía venir sobre la vida de todos ellos, solo hay que imaginar la escena. Casi todos hemos estado frente al mar y ante tal inmensidad cualquiera se siente pequeño e insignificante. Lo mismo sintieron los israelitas, ese sentimiento les creció de una manera gigantesca. El temor y la angustia de ser pasados por la espada de sus perseguidores, invadió sus mentes. ¿Cómo escapar? ¿Hacia dónde ir? ¿Qué hacer? Definitivamente la cara de la muerte estaba frente a ellos. La decepción en Dios y en Moisés era absoluta.

A muchos nos pasa igual. La angustia y la desesperación ante las presiones de la vida, hacen que se renieguen contra Dios. Y en ti, ¿existe alguna situación que te provoca ese sentimiento hacia la vida y hacia Dios?, ¿acaso será la noticia que el médico te dio diciéndote que tienes una enfermedad de muerte y que te quedan pocos días de vida? a lo mejor eres una persona joven y que te falta mucho por hacer y hoy tus planes de vida se ven truncados por tal anuncio; a lo mejor estás pasando por la experiencia del fallecimiento de la persona a quien amabas, o quizá estés tan desesperado por alguna circunstancia en particular y estás a punto de quitarte la vida porque piensas que no hay salida. ¡Espera un momento! ¡Detente! La historia del pueblo de Israel no termina de esa manera, quien se imaginaría que Dios abriría el mar para que el pueblo pudiera atravesar por él. Y quien imaginaría que ese mismo mar que sirvió para salvación del pueblo, sirviera también de muerte y de sepulcro para sus enemigos y angustiadores. Dios siempre tiene maneras de sorprendernos y de aliviar las cargas de la vida. Solamente tienes que saber que él te ama así como eres, así como estás. Deja que El tome el control de la situación, solo deja que el tome los mandos de tu nave (tu vida) y que la conduzca con maestría y excelencia como lo hace un experimentado piloto que ante cualquier turbulencia causada por fuertes tempestades, saca al avión de la situación controlándolo y alejándolo del peligro hacia espacios despejados y cielos azules.

Tomado de mi libro Listo Para Volar. Un Llamado a la Libertad.

Autor: Mario Gutiérrez